... Y ahí va ella otra vez. Tan madura y tan niña a la vez. Tan enamorada y perdida, tan racional y moralina. Hay algo que se le pueda hacer?
Llega y lo mira. Pacífico, sereno, con esa sonrisa y esa mirada, esa mirada. A veces la descubre empañada por un ligero enojo, un resentimiento de corazón dolido, se da cuenta de que él siempre trata de disfrazarla. La quiere disfrazar, pero ella lo nota, nota cuánto lo desconcierta, sabe bien los subes y bajas por los que lo ha hecho pasar. Pero ahora, justo en este instante, su mirada no guarda ningún rencor, él siempre termina olvidando, perdonando. No, carajo, no debería hacerlo, no debería perdonar, piensa ella; por que ahora esa mirada está colmada de algo... algo espeso y emplagoso y traslúcido a la vez, algo que la acaricia sin tocarla, algo que ella no puede devolver. Para poderle corresponder, tendría que imáginarselo a él, fingir que es a él a quien tiene enfrente. Para más él, prefiere lavarse los pies de sospecha.
Él en cambio, está siempre en un estado de alteración tranquila, como si fuera parte de las olas de un mar que no cesan, pero que arrullan, tranquilizan lejos de inquietar. Él tiene ese efecto en ella: el efecto de transformarlo todo, de convertir su mundo de inseguridades y confusiones en la más clara respuesta, en la más clara de las resoluciones: Él. Y vuelve a preguntarle por qué tardo tanto y. Él vuelve a responderle que no lo sabe. Y observa sus ojos como nunca observó los de nadie antes, y le parece que son lo más real que ha visto, le parece como si... pudiera tocar su alma. Y. Él. Con esa sonrisa de oreja a oreja que la vuelve feliz. -Me agrada cuando sonries así- -Yo siempre estoy sonriendo- Pero ella sabe bien que no es así, y es que sin que. Él se diera cuenta ella ya ha memorizado cada mínimo detalle y sabe distinguir perfectamente entre cada una de sus sonrisas: La sonrisa de cuando ríe, la de cuando cuenta algo gracioso, la de cuando algo le agrada, la de cuando está nervioso, la de cuando se siente avergonzado, y áquella... la sonrisa que hace que todas sus facciones se inclinen en reverencia, la que va de un extremo a otro, áquella es la sonrisa con la que la mira cada que ella está más cerca de lo que debiera, una sonrisa cómplice, casi de complacencia.
Es extraña la sensación que la envuelve cuando se ve orillada a verlo, como si fuera un gran amigo al cual quiere ayudar, como si fuera ese amigo que tanto la ha ayudado; después de todo fue él quién la ayudó a cruzar el puente; pero no puede ya sentir más. Incluso la llevó en su espalda para que ella no caminara, así lo soñó él y así fue en realidad. Y la lastima cuando le dice: -Ahora sé que vine aquí sólo por ti- Ella sabe que no puede ser así, lo sabe, porque no hay nada demasiado grande que ella pueda ofrecerle, mientras que él ya le ha ofrecido su vida entera, ya no hay nada que no le haya dado a ella, nada que él no hiciera por ella. Y es que él ya se ha acostumbrado a planear rozando la tierra, a volar tan bajo... con las sobras de la mediocridad de unos besos a medias que no le pertenecen más. Saboreándo nada que sea real. Lo único real es el remordimiento en la saliva de ella, ella que ya no sabe a quien le debe fidelidad, si a su corazón o a su moral. Si al deber-ser o a lo que ella bien sabe que desde hace mucho tiempo es. Si a lo que está establecido, si a lo fijo o si a áquello que lo vino a desfondar. Si al peso o a la levedad. Como si aún pudiera aferrarse a sus fantasmas compartidos. O a algo que hubiese escapado al poder del mar.
Sí. Ahí va ella otra vez. A debatirse entre un Sol que la ilumina, que la irradia; y una Luna que ya ni siquiera amenaza con eclipsarla.
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jueves, 28 de julio de 2011
domingo, 8 de mayo de 2011
One dog's love.
Olvidé cómo comenzar a escribir. Es decir, venía en el camino, en mi coche hace unos instantes y venía escuchando esta canción que -carajo!- curiosamente parece saber cuando necesito escucharla, y pensé, palabra por palabra, en lo que necesitaba escribir. Pero bueno ya dije que olvidé el inicio así que me inventaré otro.
Bueno, no escribo muy seguido aquí, pero cuando lo hago me gusta creer que me desahogo. Sip, largo y tendido, como una buena plática con Ale, aún cuando a ella también le hace falta desahogarse normalmente, así que creo que al final ambas nos quedamos con ganas de seguir platicando y el tiempo nunca nos es suficiente.
God! I miss Ale. Sometimes I feel there's been a long time since I last saw her, I mean really saw her, been with her. How much time have I been lost? Sometimes I feel my last time with her was that day we went to the movies and somehow we ended up watching "August Rush". Yep. It feels like I've been lost since then.
I miss those days too. When I used to hang out with Alexa, in the mall or anywhere, before we were stucked up in parties, and parties, and more parties. Before that fucked us up. When did we start to change?Or it's best to say, why couldn't we stop changing?
Y sí, es que como dice esta bendita canción, a veces me pierdo a mí misma, envuelta en los placeres del mundo, pero desde hace cuanto? No puedo recordar. Tal vez, muy dentro de mí sé que aún no estoy lista. Y aún así, me alegro demasiado por que sé que cuando vuelva mis amigos estarán ahí todavía, en aquella vieja casa, no sé si esperandome a mí, o esperando algo más que los salve, por que al final todos esperamos ser salvados, todos; sólo se que llegaré a tiempo, tengo que llegar a tiempo, por que saben? El amor puede durar para siempre. Nosotros podemos hacerlo durar para siempre. Billy Corgan.
Anywayz, ahora que recuerdo, hay una razón para el título de esta entrada.
Fui a ver Water for Elephants y ah! Ni que decir, no me gustó. No sé si fue que me parece, el libro daba para más (y eso que ni lo he leído, por eso digo "me parece"), o el que la actuación de Pattinson fue, para mi gusto, mediocre (es decir le creía las escenas, pero sus ojos anegados en lágrimas no me hacían sentir ni un carajo) o si finalmente fue que no tenía el stimmung adecuado, en fin.
Lo que sí, es que me dejó una buena lección. Y esa lección es la que me hace inferir, que en el fondo, había una buena novela que no supo ser aprovechada.
Llegué, y después de desamarrar a mi perro (estaba castigado por tirar la ropa) y abrirle la puerta, salió disparado a correr a la calle. Recordé que días antes le pegué (por tirar, como siempre, la ropa) y después de ver la película, sí, me sentí mal.
Le serví agua en su batea y mi perro pareció escuchar, por que ya estaba rascando la puerta para que lo dejara entrar (mi perro es educado, pero no tanto como para meterse a la casa por su propia voluntad). Después de entrar y beber agua, mi perro se lanzó sobre mí y me lamió. Él ya había olvidado que le pegué hace unos días y también que lo había dejado amarrado desde en la mañana. Lo había olvidado todo!
Y yo claro, recordé que olvidé que si él quisiera, podría defenderse a mordidas. Lo hace? No.
El amor, ya lo decía- y me duele de sobremanera pronunciar a la autora de la siguiente cita- Stephnie Meyer, es darles a los otros el poder de destruirte.
Ahí está!
Bueno, no escribo muy seguido aquí, pero cuando lo hago me gusta creer que me desahogo. Sip, largo y tendido, como una buena plática con Ale, aún cuando a ella también le hace falta desahogarse normalmente, así que creo que al final ambas nos quedamos con ganas de seguir platicando y el tiempo nunca nos es suficiente.
God! I miss Ale. Sometimes I feel there's been a long time since I last saw her, I mean really saw her, been with her. How much time have I been lost? Sometimes I feel my last time with her was that day we went to the movies and somehow we ended up watching "August Rush". Yep. It feels like I've been lost since then.
I miss those days too. When I used to hang out with Alexa, in the mall or anywhere, before we were stucked up in parties, and parties, and more parties. Before that fucked us up. When did we start to change?Or it's best to say, why couldn't we stop changing?
Y sí, es que como dice esta bendita canción, a veces me pierdo a mí misma, envuelta en los placeres del mundo, pero desde hace cuanto? No puedo recordar. Tal vez, muy dentro de mí sé que aún no estoy lista. Y aún así, me alegro demasiado por que sé que cuando vuelva mis amigos estarán ahí todavía, en aquella vieja casa, no sé si esperandome a mí, o esperando algo más que los salve, por que al final todos esperamos ser salvados, todos; sólo se que llegaré a tiempo, tengo que llegar a tiempo, por que saben? El amor puede durar para siempre. Nosotros podemos hacerlo durar para siempre. Billy Corgan.
Anywayz, ahora que recuerdo, hay una razón para el título de esta entrada.
Fui a ver Water for Elephants y ah! Ni que decir, no me gustó. No sé si fue que me parece, el libro daba para más (y eso que ni lo he leído, por eso digo "me parece"), o el que la actuación de Pattinson fue, para mi gusto, mediocre (es decir le creía las escenas, pero sus ojos anegados en lágrimas no me hacían sentir ni un carajo) o si finalmente fue que no tenía el stimmung adecuado, en fin.
Lo que sí, es que me dejó una buena lección. Y esa lección es la que me hace inferir, que en el fondo, había una buena novela que no supo ser aprovechada.
Llegué, y después de desamarrar a mi perro (estaba castigado por tirar la ropa) y abrirle la puerta, salió disparado a correr a la calle. Recordé que días antes le pegué (por tirar, como siempre, la ropa) y después de ver la película, sí, me sentí mal.
Le serví agua en su batea y mi perro pareció escuchar, por que ya estaba rascando la puerta para que lo dejara entrar (mi perro es educado, pero no tanto como para meterse a la casa por su propia voluntad). Después de entrar y beber agua, mi perro se lanzó sobre mí y me lamió. Él ya había olvidado que le pegué hace unos días y también que lo había dejado amarrado desde en la mañana. Lo había olvidado todo!
Y yo claro, recordé que olvidé que si él quisiera, podría defenderse a mordidas. Lo hace? No.
El amor, ya lo decía- y me duele de sobremanera pronunciar a la autora de la siguiente cita- Stephnie Meyer, es darles a los otros el poder de destruirte.
Ahí está!
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